La política exterior de Estados Unidos ha sido históricamente guiada por intereses estratégicos, y el caso de Venezuela no es una excepción. La idea de que el país norteamericano actúa en pro de la democracia parece ser una ilusión, un espejismo que oculta un interés más profundo: el acceso al vasto petróleo venezolano. Está en juego la relación entre la estrategia estadounidense en la región, la puesta nuevamente en escena de la Doctrina Monroe y la necesidad de un enfoque multilateral. Sería una hazaña robinsoniana creer que la democracia está en la agenda de Estados Unidos en su intervención militar en Venezuela. Las acciones militares parecen estar más alineadas con los objetivos imperiales que con la promoción de instituciones democráticas. La reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos destaca la importancia del acceso a recursos y ubicaciones estratégicas. En este sentido, el "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe se erige como un recordatorio de qu...